EL ORIGEN DEL TOPONIMO LUJAN


Utz (o Ulrico) Schmidl, la fuente principal para conocer "la primera Buenos Aires", que fundara don Pedro de Mendoza, relató el combate de Corpus Christi, librado el 15 de junio de 1536, en el cual habría sido muerto el capitán Pedro de Luján, al cual no mencionó ni como partícipe de la batalla. Al contrario: aseguró que comandó una fuerza de 350 hombres en busca de alimentos, lo que ocurrió -según él- varios días después de dicho combate. Utz se refirió al capitán Luján dándole por nombre de pila "Jorge", pero como no consta la existencia de ningún otro oficial del mismo apellido en el rol de los hombres de don Pedro de Mendoza, no puede ser sino Pedro de Luján.

Francisco de Villalta, testigo del combate referido, también narró la batalla, pero no mencionó al capitán en cuestión. En 1612, Ruy Díaz de Guzmán, primer cronista propiamente dicho de la conquista del Plata, dio la versión más tradicional sobre el origen del nombre del río Luján: lo tomó de un capitán Luján muerto en sus orillas a por las heridas recibidas en el combate de Corpus Christi. Ruy Díaz escribió su crónica, llamada "La Argentina manuscrita", usando añosos textos y la tradición oral (el autor descendía de Irala y de Alvar Núñez Cabeza de Vaca). En su libro describió la geografía de la región y a nuestra vía fluvial la llamó "río de Luján".

Su versión fue seguida -aunque con pequeñas diferencias- por los autores posteriores. Pablo Groussac, severo crítico de Ruy Díaz, aceptó sin reparos la exégesis tradicional.

El primer cuestionamiento de la tesis hispanista data de 1927, y se debe a Julián de la Peña. Se fundó en una mala copia de un mapa atribuido a Ruy Díaz, en el cual leyó "Río de Huyan" o "Río Sehuyan", nombres que vinculó con una tribu mencionada en el reparto de indios en encomienda que realizó Garay en 1582.

En 1929 el antropólogo alemán Roberto Lehman-Nitsche adhirió a la nueva hipótesis. Vinculó el nombre Luján con los indios lojaes, citados en el repartimiento referido. Afirmó que en la toponimia regional no perduraron desde la época hispánica nombres de conquistadores y que "Luján" proviene del idioma chechehet, hablado por los lojaes.

A los pocos años, Enrique de Gandía reivindicó la tesis hispanista o tradicional en libros y artículos. Este autor demostró que:

- la expedición comandada por Luján en busca de alimentos fue anterior al combate de Corpus Christi;

- contrariamente a lo afirmado por Félix F. Outes, dicha batalla no se libró cerca del Riachuelo;

- cuando Garay repartió tierras en la cuenca del Luján, a éste lo denominó "Valle de Corpus Christi que por otro nombre llaman el río de Luján";

- Julián de la Peña y Lehman-Nitsche no trajeron pruebas en favor de sus tesituras;

- los lojaes eran pocos, por lo que difícilmente originaran un topónimo;

- se ignora en qué parajes se asentaban dichos aborígenes;

- Delajan (uno de los caciques mencionados por de la Peña) no era lojae, sino chaná (ya Lehman-Nitsche lo había barruntado en 1930). Enrique Udaondo también defendió la tesis hispanista, arguyendo que:

- el mapa usado por de la Peña es una mala copia, donde varios nombres geográficos están alterados;

- es falso que no perduran topónimos rioplatenses con nombres de conquistadores de aquella remota época (caso de la isla de Martín García).

En 1940 el etnógrafo Milcíades Alejo Vignati demolió a de la Peña al publicar el mapa original atribuido a Ruy Díaz y detalles ampliados de él, donde se puede leer "R. de Luxan": la "x" está algo borrada y por eso se leyó "y". Ventiló las deficiencias metodológicas de Julián de la Peña en materia de paleografía hispánica. Le recriminó no haber visto el mapa original y no haber tenido en cuenta que Groussac, al publicarlo en Anales de la Biblioteca, advirtió que hubo que efectuarle retoques ante las alteraciones de la "chapucería ambiente". Se preguntó dónde están los documentos en que se menciona a los caciques Suyan, Luyan y Layan.

Replicando a Lehman-Nitsche, señaló que si los lojaes hubiesen habitado en las orillas del Luján, habrían sido divididos en encomienda en primer lugar al adelantado Ortiz de Zárate (superior de Garay) y no a dos capitanes que no recibieron tierras en Luján, sino en cerca de la actual ciudad de La Plata... En cuanto al chechehet, Vignati desechó la existencia de dicho idioma.

Por fin, monseñor Juan Antonio Presas adhiere a la tesis tradicional, a la cual enriqueció recordando un mapa de 1541 incluido en el portulano de Nicolás Desliens, donde se señala el "río de luzan".

Conclusiones: la tesis tradicional es la más fundada; la proposición opuesta carece de base firme y no la sostuvieron más que los dos autores citados, de los cuales sólo uno era un científico. Empero, la tesitura mayoritaria se debilita un tanto por los silencios de Schmidl y Villalta.
Finalmente, cabe apuntar que en las últimas décadas creció la credibilidad de Ruy Díaz.

Jorge Juan Cortabarría. Abogado y Doctor de la UBA. Miembro Correspondiente de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina



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