PRÓLOGO

Lo alto y lo bajo. Esa fue la frase, por cierto alusiva al título de un muy conocido trabajo del no menos célebre historiador Carlo Ginzburg, que me vino a la mente tan pronto que Rafael Pérez de Andés me explicó el ambicioso proyecto que tenía la intención de encarar a través de "Genealogía de Luján".

Lo alto porque si por un lado, y siempre dentro de la relatividad de las posiciones de las personas que por lo general se gradúa según el lugar desde dónde se las mire, aspiraba a servirse de un recurso habitualmente usado por las "clases altas" para legitimar su ubicación social, lo hacía, pero no con el propósito de recuperar esa función implícita, que es la de la genealogía en el imaginario de la gente, si no precisamente para llegar a su opuesto, al conocimiento de la trayectoria y la experiencia vivida por las numerosas familias, verdaderas protagonistas del devenir histórico de un pequeño pueblo como alguna vez lo fue Luján; pero que contaba con la ventaja adicional al mismo tiempo de proponerse hacerlo utilizando los recursos provistos por la moderna tecnología, como la informática, lo que haría del sitio que él se proponía construir un espacio flexible, pasible de ser perfeccionado a través de las sucesivas correcciones que iba recibiendo por medio de la interactividad, además de un verdadero foro de docencia sobre metodología para la producción y la divulgación de todos aquellos materiales que guardamos en los cajones de nuestros muebles, y en nuestra memoria, de modo de ponerlos al alcance, más no sólo de los especialistas, genealogistas o historiadores, familiarizados con su manejo si no de todos los hombres que discurren cotidianamente por nuestras calles devolviéndoles, a través de la rememoración de su pasado, un poco de esa dignidad y respeto que parecieran metas lejanas en esta golpeada Argentina. Pero que están aún hoy allí, ante nuestros ojos, con sólo mirar atrás, apelando al recuerdo de lo que no se puede dejar morir, ni olvidar.

En realidad, ignoro las razones por las que Genealogía de Luján me dispensó a mí, un historiador, el honor de escribir estas líneas que sirvieran de introducción a su tan vasto, como para mí, a esta altura de las circunstancias, imprescindible proyecto.

Supongo que, tal vez, la conciencia de que sus propósitos venían a probablemente coincidir con aquellos que perseguimos, hoy con otros fines, la mayoría de los historiadores.

No ya los grandes relatos ni los magnos acontecimientos, si no las pequeñas historias cotidianas que definen el verdadero sentido de la existencia.

No ya las realidades inmutables, como el "mercado", ante las que nada se puede hacer, si no el ejemplo de los que supieron ser los constructores de sus vidas.

No ya los personajes con mayúscula si no, simplemente, las personas.

Quizás el hecho, pienso también, que además de mi condición de "historiador científico", había nacido y vivo en Luján, por lo que me siento emocionalmente ligado a su empresa.

O que muchos de los atributos que se supone, aunque no siempre, cultivamos los historiadores son los que, de ahora en más, deberán informar su tarea, especialmente la paciencia.

Por cierto no me propongo, y espero en este sentido no defraudar ninguna expectativa, hacer de estas páginas un tratado de genealogía. Nada más lejos de mi intención.

Solamente quisiera llamar la atención de mis convecinos para que colaboremos activamente con Genealogía de Luján en éste "su", aunque también "nuestro", emprendimiento.

La memoria, al igual que la vida misma, es algo que se construye y se modifica todos los días.

No es algo fijo, inalterable, cristalizado en el tiempo.

De nosotros depende, pues, que el registro de nuestro paso, y el de nuestras familias, por este mundo no quede sumergido en las brumas del olvido, aprovechando el instrumento que pone a nuestra disposición Genealogía de Luján de modo de, en todo lo que esté a nuestro alcance, poder contribuir a enriquecer la historia de nuestro antiguo pago, Luján, tanto como el de las generaciones futuras y nuestra propia existencia.


Dedier Norberto Marquiegui
Investigador de Carrera del Consejo Nacional de Investigaciones (CONICET)
Profesor de la Universidad Nacional de Luján



escudolujan

1536 -

Pago del Arbol Solo
Muy Noble y Leal Villa de Nuestra Señora de Luján
Ciudad de Luján

República Argentina